14 de diciembre de 2008

Entrevista con... Sandra


Los que la conocemos sabemos que es todo corazón; de hecho, entre sus deseos está que se acabe el hambre en el mundo, todo un clásico de los concursos de belleza (¡qué tierno!). Sandra, más conocida como La Cría, trabaja en una farmacia cuya propietaria, miembro del Opus Dei, se niega a vender condones y la píldora abortiva, todo un reto para una persona que quiere cumplir con su deber.

“Mi jefa tiene ideas de bombero retirao”

Edad: 27 años
Sexo: Mujer
Profesión: Técnico en farmacia
Localidad donde habitas: Madrid centro
Localidad en la que te gustaría habitar: Valencia
Medio de transporte preferido: El tren
Una película favorita: ‘Dirty Dancing’
Una canción: ‘Hero’, de Mariah Carey
Un libro: ‘¿Hay alguien ahí fuera?’, de Marian Keyes
Un deseo: Que se acabe el hambre en el mundo
Tu mejor cualidad: La sinceridad
Tu peor defecto: La indecisión

Pregunta.- Cuéntanos una anécdota que hayas vivido en la farmacia donde trabajas actualmente.
Respuesta.-
La verdad es que esta profesión no es nada aburrida, ya que anécdotas hay muchas, tantas como para escribir un libro; que, de hecho, ya existe. Yo cuento la mía: el otro día entró un chico de unos 30 años y me pidió una caja de ‘Streeper’ para la garganta, cuando en realidad las pastillas se llaman Strepsils. Os podéis imaginar la cara que se me quedo. Cuando se marchó no podía parar de reírme.

P.- ¿En qué momento de tu vida quisiste ser farmacéutica? ¿Y en cuál no?
R.-
No soy farmacéutica, soy técnico en farmacia y siempre me ha llamado la atención todo lo relacionado con la sanidad. Cuando terminé la educación básica había varios módulos y simplemente yo me decanté por el de farmacia, de lo cual no me arrepiento ya que me gusta esta profesión. Aunque está bastante mal remunerada para las responsabilidades que nos incumben. No solo es estar de cara al público y vender aspirinas como piensa mucha gente, es un trabajo en el que la mente debe de estar muy fresca ya que se dispensan medicaciones de todo tipo y hay que estar muy pendiente en todo momento de lo que vendes y a quien se lo vendes: dar explicaciones, consejos, contestar dudas, leer la letra de los médicos, etc; un sinfín de cosas, no es un juego.

P.- ¿Qué opinión te merece el que la dueña de tu farmacia no venda condones ni la píldora abortiva?
R.-
Buena pregunta. Me parece que tiene ideas de bombero retirao; es decir, las farmacias de hoy en día venden casi de todo, algunas ya se parecen a supermercados, la verdad. Pero volviendo a tu pregunta, no me parece normal que en un lugar dedicado a la sanidad no se venda algo tan normal como un condón, que lo menos que te puede pasar es quedarte embarazada si lo miras bien, ya que puedes coger infinidad de enfermedades que hoy en día todos conocemos y que sólo se previenen con el condón. Me parece que no es normal que no los venda y yo como clienta no compraría en esta farmacia.
El tema de la píldora es otra historia y esto es más grave. Los condones no tiene obligación de venderlos por ley, ya que se venden en casi todo tipo de sitios como en supermercados, discotecas, etc. Pero la píldora... Vamos a ver, la píldora del mes sí la vendemos (con receta, claro está), pero la del día después o abortiva, como lo queráis llamar, no se vende ni con receta ni sin receta, no la tenemos. Algo que no está bien, ya que si te la piden y traen receta no podemos negarnos a venderla. Yo no estoy de acuerdo en ninguna de las dos cosas que me preguntas pero no es mi negocio y mi jefa dice que se basa en sus ideas. Y de ahí no la saca nadie, así que haga lo que le de la gana.

P.- Alguna vez habéis tenido problemas con clientes por esta razón.
R.-
Por supuesto que sí, no es normal que en el mundo en el que vivimos vayas a una farmacia y no te vendan algo tan sencillo como un condón. Sencillo para mí, claro, porque soy de este mundo, más bien de este siglo. Hace poco vino un señor mayor que necesitaba una caja de preservativos para hacerse una prueba en la que necesitaban analizar su semen, pues bien, le dije que no teníamos y la montó. En realidad entiendo su postura perfectamente pero, como ya le dije, yo sólo soy una empleada.

P.- Si fueras autónoma, ¿qué negocio te gustaría regentar?
R.-
Seguramente una parafarmacia, ya que, por mi titulación, una farmacia no puedo, tendría que ser licenciada.

P.- Cuando hiciste prácticas en ambulancias, ¿qué es lo que más te atraía de ese trabajo?
R.-
Me gusta el mundo sanitario (como ya te he dicho antes), pero el de las ambulancias es otra historia. Me atraía y me atrae prestar mis conocimientos en todo lugar posible. En las ambulancias te mueves en otro sitio; estás en la calle con gente como tú y como yo que desea por todos los medios que le des el apoyo que necesitan en ese momento y eso me hace sentir capacitada y orgullosa de mí misma. Es una profesión dura pero tiene sus recompensas, a nivel personal no económico. Es de verdad donde ves la clase de persona que eres y lo que puedes llegar a hacer en determinadas situaciones, a las que nunca te habías expuesto, sacas de ti toda tu fuerza sin pensar en nada más. Es un trabajo precioso y muy duro a su vez, merece la pena.

P.- ¿Cuál fue la experiencia más dura?
R.-
Hay varias bastante duras pero creo que la peor fue un accidente en la carretera de Burgos, un accidente de tráfico en la que se vieron involucrados varios vehículos entre ellos una moto. Un coche impactó contra la cuneta en el que viajaban varias personas. Por suerte no les había pasado nada, cuando de repente impacta una moto en su coche, el motorista sale disparado 50 metros y muere en el acto. Cuando llegamos vi su cuerpo y, la verdad, no me impactó tanto como esperaba, no tenía sangre, estaba como dormido. El problema, y aquí viene lo que más me impactó, es que el chico del coche donde impactó la moto, no se lo pensó dos veces y sin ponerse el chaleco reflectante salió en su ayuda y como sorpresa se vio atropellado por otro vehículo, Cuando le vi se me vino el mundo encima. Allí estaba un chico joven, iría pensando en su vida hablando con sus padres y, de repente, en una cuneta agonizando, y allí estás tú. En estos momentos no te puedes venir abajo y tienes que formar un equipo con tus compañeros, le ayudas a respirar y le llevas al hospital, donde por fortuna sobrevivió.

P.- ¿Y la que más te reconfortó?
R.-
Esta, sin duda, fue una experiencia inolvidable, la cabalgata de reyes. Allí estaba yo, como una niña más, observando que no pasara nada, pero tirando caramelos a todos los niños que veía. Ellos, allí, desde las dos de la tarde aguantando el frío de enero y con sus bolsas esperando para llenarlas. Cuando terminó la cabalgata fuimos todos mis compañeros y yo a tomar chocolate calentito y un trozo de roscón de reyes, que bien merecido lo teníamos; fue una de las mejores, sino la mejor, experiencia en Samur.

P.- ¿Qué piensas de los servicios médicos madrileños?
R.-
En principio creo que en tema de ambulancias, al menos en la que yo he trabajado, son bastante eficaces y por el resto yo nunca he tenido ningún problema, siempre he sido bien atendida. Creo que el mayor problema son las listas de espera pero, como ya te digo, yo no he tenido ningún problema al respecto.

P.- Imagínate que vuelves a tener 15 años, ¿qué cosas no harías? ¿Y cuáles repetirías?
R.-
Sin ninguna duda fue una época buena, lo pasaba bien. Seguramente hubiera ido más a las discotecas y me pillaría más de una borrachera. Me encantaba jugar al fútbol con mis compañeras de equipo, sin duda eso lo repetiría.

P.- ¿Te gustaría ser madre en el futuro?
R.-
Sin ninguna duda, sí quiero serlo. Siempre he tenido instinto maternal.

P.- ¿Qué piensas de la conciliación del trabajo con la vida familiar? ¿Es posible hoy en día?
R.-
Uffff la verdad que está jodido, pero creo que sí se puede. Yo quiero ser madre y creo que no tendré familia numerosa; un niño con mucho esfuerzo y, si cabe, un poco de ayuda... jeje ... se puede mantener. Sino, no haríamos nadaaaa.

P.- ¿Crees que todos deberíamos visitar alguna vez al psicólogo?
R.-
No tiene por qué, cada uno sabe lo que tiene en su vida. Todos tenemos problemas y más en la sociedad en la que vivimos, pero el truco está en saber afrontarlos, si sabes no hay problema, si no pues vas al psicólogo, es así de sencillo.

P.- Te concedo tres deseos para tu vida: ¿qué pedirías?
R.-
Estaría bien que hubiera un genio de la lámpara y nos concediera a cada uno de nosotros tres deseos; no lo hay pero no está de más pedirlos. Ahí van: mi gran deseo es conocerme y quererme a mí misma tal y como soy y así poder hacer todo lo que me gustaría. Me quedan dos ¿no? Mmmmmm... déjame pensar... Ah sí, otro de mis deseos lo tengo desde que era pequeña, siempre me ha gustado cantar y me encantaría ser cantante profesional, dedicarme a ello. Y el último: que todos mis seres queridos disfruten al máximo y sean felices.

1 comentario:

Evi dijo...

q sorpresa encontrarme aquí a sandra!El titular de arriba es tipical de ella!lo del bombero retirao!jejeje
hay por ahí un blog que tb hace entrevistas a gente desconocida y algunos conocidos http://sabermasdeti.blogspot.com/
Un beos