16 de octubre de 2009

Bla, bla, bla

Y digo yo, tanto Plan E, tanto cambio del modelo productivo y tanta palabrería ¿para qué nos sirve? Si luego estás en el paro y no encuentras formación para reciclarte y salir de la crisis con nuevas herramientas. Llevo meses sin trabajo y buscando cursos del inem en Baleares, de inglés, de comunicación, de protocolo y relaciones públicas, en fin, de cualquier cosa que incremente mi curriculum, y no encuentro nada. Y los cursos que se ofrecen o bien están sujetos a criterios muy estrictos (tienes que estar en activo o tener determinada edad, por ejemplo), o bien no comienzan nunca y te van dando largas ("llámenos en septiembre", en septiembre llamas y te dicen "llámenos en octubre", y así hasta el infinito). Ya está bien, hombre.
Las academias son caras y ello no es garantía de que sean de calidad y las administraciones públicas no tienen dinero para subvencionar los cursos. Así que, ¿en qué quedamos?
Si de verdad queremos renovarmos y salir reforzados de esta crisis, como tan pródigamente anuncia nuestro presidente Zapatero, tendremos, perdón, tendrán que invertir en formación y en nuevas ramas educativas. Y tendrán que hacerlo ahora, porque no me creo sus promesas.
Llegará el día en que la venta de casas volverá a subir y volveremos a estar dentro del mismo círculo vicioso. Y aquí no ha pasado nada. Bueno, sí, habrá pasado que los currantes nos habremos empobrecido aún más y nuestro futuro estará más lejos que lo que estaba hace un año.
La vuelta a empezar siempre es para nosostros, nunca para los que manejan el cotarro. Qué triste.
A partir de ahora, y si encuentro trabajo, me aprovecharé de todas las circunstancias que pueda (darme de baja siempre que me apetezca, pedir aumento de sueldo cuando me haya hecho imprescindible, no hacer ni una puñetera hora extra sin que me la remuneren, y todos los etcéteras que se me vayan ocurriendo).
He dicho.

30 de septiembre de 2009

Fira del Disc a Mallorca 2009

Que he hecho una cosilla para buscar trabajo y la he colgado en el youtube un dream... y ahí está y dejó aquí el link, pa quien quiera verlo. Ea.

25 de junio de 2009

Nueva orquesta clásica en Asturias


El trabajo constante da sus frutos. En realidad no ha dejado de darlos. Desde pequeño Daniel lo tuvo claro, quería ser músico y eso es lo que es, con todas su consecuencias, sacrificios y, por supuesto, satisfacciones.
Daniel Sánchez Velasco, sangre de mi sangre, mi hermano mayor para más señas, ha creado una orquesta con jóvenes músicos y empieza a dar sus pasos en Asturias.
Me alegro por él, porque sé el esfuerzo que una nueva iniciativa así requiere, pero también me alegro por sus componentes, porque demuestran al unirse a este proyecto tener ganas de tocar (aunque sea por amor al arte, al menos de momento), y además para muchos de ellos ésta será su primera experiencia profesional y un primer impulso a su carrera posterior.
Así que ánimo y enhorabuena.

22 de mayo de 2009

Viaje a Liverpool







Liverpool allá vamos




Llegamos el jueves a las 8 de la tarde. Nos teníamos que dar prisa porque nos esperaban en el hostal y no sabíamos qué autobús debíamos coger para llegar a él.



Nada más salir de la terminal, ¿con qué nos encontramos? Con el Submarino Amarillo de los Beatles, sería el primer encuentro con las alusiones a estos reyes del pop sesentero que jalonan la ciudad. Bueno, el primero el primero es en realidad el nombre del aeropuerto, que se llama… John Lennon. Si es que son originales los liverpulienses!



La primera persona a la que pregunto si conoce el número de bus que lleva a Edge Hill está comiendo cualquier cosa sentado en el asiento del conductor. Me dice que nunca ha oído la calle donde está el Hostal. Claro, si es que esto es mu grande, cómo lo va a saber!!



Seguimos preguntando, así me pasaré todo el fin de semana, preguntando. Al final cogemos uno que nos lleva al centro y ahí continuaremos confiando en que la gente sea gentil y nos indique cómo seguir nuestro camino. Y así es, ciertamente. El autobusero no sólo nos dice dónde coger el siguiente bus, sino que llama a los postman (¿?) para preguntárselo él mismo. Qué majete.
En fin, que llegamos a los hostal, mirando con curiosidad cada casa, cada rincón. Hay una torre como el pirulí en el centro de la ciudad. El autobusero nos dice que allí está el centro y nos da un mapa. Toma generosidad.



En el Inn Comfort, el hostal, ya nos está esperando Pamela (a partir de ahora Pamela Anderson, para nosotros), una mujer de amplia sonrisa y gran tallaje, que nos muestra nuestra habitación, lo baños, los ingredientes para hacernos nosotros mismos el desayuno y, además, nos acerca al centro en su coche, para que podamos cenar.



Ya era la hora de la juerga, digamos, porque nos costó encontrar sitio para cenar, si es que el horario aquí es diferente, bueno más o menos como en Palma de Mallorca. Al final nos metimos en un buffet asiático con un precio razonable para nuestro humilde bolsillo.



Frente al buffet, la zona de bares, de pubs (perdón). Paseamos pero no nos convence ningún local, la música está muy alta. Hay muchas gordas por metro cuadrado, si comen en Fish and Chips es comprensible. Las mozas son unas frescas. No me refiero a su desparpajo con el sexo opuesto, sino a que visten como… como frescas, vaya. Vestidos con escote palabra de honor, zapatos de plataforma y taconazo (todo junto), sin medias, sin chaquetita porsiacaso, y horteras, pero mucho. Con razón la moda inglesa no es puntera en el mundo.



Ante semejante espectáculo y con más ganas de aprovechar el día siguiente que de quemar la noche rodeados de niñatos con sobrepeso, nos volvimos al hostal.



Cogimos un taxi. Aquí todos los taxis son autos de estilo antiguo, tipo Chicago años 30.
Esa noche comprobamos que el colchón del hostal Inn Comfort no era confort para nada. Los muelles dejaron mella en nuestros rechonchos cuerpecitos.

Día de visitas


Nos levantamos pronto, aquí amanece más temprano (no por ello Dios ayuda más a los ingleses, ¿o tal vez sí?). En cualquier caso madrugamos, aún llevábamos el horario español, una hora más.
Fuimos al supermercado, que abre incluso los domingos, para comprar algunas cosillas para nuestro desayuno, ya que lo que había en el hostal (tostadas y cereales) no lo podemos comer ya que seguimos una dieta que elimina las harinas, el trigo y el maíz. Qué cosas. Así que cogimos huevos, jamón de York (igual allí es más de York que en ningún otro sitio, claro), y unas uvas que estaban deliciosas.



Después de nutrirnos para las siguientes dos horas (o asín), bajamos a la ciudad. Los autobuses pasan cada 7 minutos, pero creo que nunca llegamos a esperar el tope. Y los conductores son muy amables, todos nos indicaban dónde teníamos que bajarnos y cuál era el billete que mejor nos convenía. Aún así el transporte es caro. Nos costaba el day ticket (o ticket para un día) 3,30 pounds, o sea libras.



Llegamos hasta el muelle Albert (Albert´s Dock). Liverpool está al borde de una gran ría y se divide entre las dos orillas, aunque nosotros no llegamos a cruzar a la otra parte. El muelle de Alberto está rodeado por varios edificios formando un cuadrado cerrado al que los barcos acceden bajo pequeños puentes. En estos edificios hay distintos museos. Nosotros visitamos el Marítimo, que alberga maquetas de enormes transatlánticos, como el Titanic, que acabaron sus días bajo las aguas frías del océano. En Liverpool estaba la principal naviera y allí se guarda el modelo de la campana del Titanic; una campana de unos 80 centímetros de alto. Y digo yo, dónde coño estaba situada esa campana en el famoso barco. Quizás fue la que hicieron sonar cuando chocaron contra el iceberg que rompió el casco y provocó la catástrofe. Aún hoy en las gélidas noches de abril (que seguro que en primavera todavía son gélidas, ¿o qué os creéis, merluzos?) la triste canción de su ding dong se deja oír en lo más profundo del mar.



Además el museo alberga un misil de submarino, de los que se utilizaban durante la Segunda Guerra Mundial, enorme.



De ahí nos fuimos dando un paseo bajo los arcos del muelle hasta la Tate Gallery, una galería de arte contemporáneo. Había un Dalí, un Picaso, un Cadler (el de los móviles), un urinario del revés, unas pelotas de baloncesto suspendidas en un gel transparente y demás objetos convertidos en obras inmortales. Interesante.



Tras embriagarnos con la visita cultural, decidimos embriagarnos con algo más material: unas cervecitas. Así que nos dirigimos en búsqueda de la calle donde está el Cavern, el pub donde los aclamados Beatles hicieron sus primeros pinitos. La calle en cuestión se llama Mathew´s Street (porque aquí las calles se les dice estríts, aunque parezca mentira).



Serían las 12 del mediodía y unos pocos turistas descendimos las dos plantas que preceden la Caverna con curiosidad: “A ver qué antro fue el que acogió por primera vez a las cuquis”. Tiene su encanto, la verdad. Las paredes son de ladrillo visto y están llenas del sello de otros turistas que han dejado su nombre, su procedencia y fecha de visita. Ups, no tenemos rotulador. Nos bebemos una pinta, de las grandes, nada de tonterías. Es que el arte da mucha sed. The Cavern tiene toda la pinta de haber sido un refugio, o una antigua bodega, el techo es abovedado y mientras estuvimos allí sólo escuchamos a… ¿quién? Pues a los Beatles, fácil.



Aunque el Cavern tiene el privilegio de haber sido el lugar donde nacieron los poperos más famosos de los 60, toda la calle está lleva de alusiones a la banda y otros bares y pubs se apropian de su imagen. De hecho justo enfrente del Cavern Club, el auténtico, está el Cavern Pub, una imitación del primero.




En otro pub conocimos a una pareja de jubilados muy simpáticos. La señora quería que yo le enseñara a bailar flamenco. Encantadores. Al día siguiente nos los volvimos a encontrar en el centro.





De compras




En Liverpool One, la zona comercial, está una tienda que tiene verdaderas gangas, Primark. Fernando se volvió loco con las camisetas. Por primera vez experimenté esa sensación en la que el chico es quien se llena el probador de artículos y se lo lleva todo, y aún más, quiere seguir comprando, jejejeje.



Bueno, yo también hice de las mías. Un bolso que muchas catalogarían de "ideal", y varios pares de zapatillas deportivas.



Uff, qué mañanita de trajín. Hay mucho ambiente. Lo malo, de nuevo, encontar un sitio donde comer en un local donde no anuncien grill como especialidad culinaria. Acabamos comiendo una ensalada.



Al salir del local está lloviendo. Iba a ser mucha suerte sin que nos mojáramos en Inglaterra.



En definitiva, recomiendo una visita a esta ciudad. Si puedes pillar una oferta de vuelo un fin de semana es suficiente para ver lo más importante. No estuvimos en Penny Lane Street, pero pasamos cerca de vuelta al aeropuerto y, desde el autobus de dos plantas (típico, que no nos quisimos perder, fuimos arriba, claro, en primera fila), nos dimos cuenta de lo amplia que es la ciudad, y lo bien conservada que está, con casitas bajas, sus pubs con fachada de madera, y su tranquilidad.

31 de marzo de 2009

Entrevista con... Rubén Martín Molina


Estar con él y que se te carguen las pilas es inevitable. A Rubén lo conocí en Madrid y compartimos piso y cuatro años de alegría. Es mi otro hermano, sin robarle protagonismo a mis congéneres. Apasionado, vital, cariñoso, constante, inteligente, Rubén es difícil de olvidar, por eso va dejando huella en cada corazón con el que se cruza.
Desde pequeño tuvo claro que sería bailarín, y lo es, gracias a su tesón y a que pone todas sus energías en cada nuevo proyecto. Además de pisar los escenarios –ha pasado por Italia, Estados Unidos, Suiza…- y las salas de baile más importantes de España, ha trabajado en televisión e incluso ha participado en videoclips –con Rosario Flores compartió alguna pataíta-. Recién venido de su última gira por China, se toma un momento de relax en Londres, donde perfeccionará el uso del This international.

“La mayoría de los bailarines en España no podemos mantenernos en una compañía fijos”
Edad: 23 añitos como 23 primaveras
Sexo: El que puede y más
Profesión: Bailarín hasta la médula
Nacido en: Córdoba
Nacionalidad: Terrícola, allá donde va se siente en casa
Un deseo: Ser feliz
Un proyecto: Bailar con su propia compañía en su ciudad natal
Una manía: No soporta ver las botas encima de la mesa del camerino
Alguno de sus éxitos: Haber bailado con el maestro Granero
En la tele se habló de él: Por ser el "dientes dientes" que se marcaba unos pasitos con la Pantoja

Pregunta.- ¿Qué es lo que hace de un bailarín, un bailarín?
Respuesta.- Un bailarín, al igual que cualquier otra disciplina física o artística, se forma y se hace a base de disciplina y dedicación absoluta de toda tu vida a la danza. Con esto quiero decir que un bailarín no puede desconectar una computadora, no puede cerrar un programa, su cuerpo no tiene un horario para cerrar los comercios y para auscultar a un paciente, el bailarín lleva su cuerpo encima las 24 horas del día de toda su vida y, evidentemente, las 24 horas del día está bailando; porque hasta el más mínimo movimiento tiene ritmo. En nosotros el compás esta interiorizado, al igual que cualquier otro instrumento.

P.- ¿A qué tuviste que renunciar para convertirte en un profesional?
R.- He tenido que renunciar a poder estar cerca de mi familia, de la cual me acuerdo mucho y añoro en muchos momentos, sobre todo en los momentos positivos que me ocurren a miles de kilómetros de donde están ellos. Pero, sin embargo, a cambio la danza me ha dado, me da y me seguirá dando -espero muchos años- muchísimas satisfacciones. Lo cual me compensa, ya que los míos están plenamente felices de que mi trayectoria cada vez avance un poquito más.

P.- ¿Quiénes fueron tus maestros y con qué te quedas de cada uno?
R.- A día de hoy te podría marcar un sinfín de maestros, y de cada uno de ellos he aprendido mucho. Pero si he de destacar alguno, destacaría en primer lugar a Nieves Camacho porque es como el primer amor, pero en este caso es la persona con la que tuve mi primera toma de contacto con el flamenco; y en segundo lugar -y sin ninguna a duda- el maestro Granero, del cual no podría seleccionar su aprendizaje, ya que su maestría empezaba desde el primer saludo del día al llegar a los ensayos hasta la despedida, era una persona inundada de cultura.

P.- La carrera de un bailarín tiene fecha de caducidad, ¿qué se puede hacer para no caducar? ¿Cómo reciclarse y no morir en el intento?
R.- Pienso que nosotros no caducamos y la prueba está en que actualmente hay grandes figuras de la danza que ya con una larga edad se suben al escenario y su magia sigue impresionando como la primera vez; y eso es inexplicable.Lo que sí es cierto es que tu cuerpo, como el de cualquier ser humano, te recuerda de vez en cuando que tus músculos y huesos se van debilitando. Pero la energía, esa energía interior, siempre la tenemos, y eso es al final lo que irradia y lo que llega al patio de butacas.

P.- Os movéis en el filo que distingue el éxito del fracaso, ¿eso os hace personas más fuertes o más proclives a la frustración?
R.- En realidad no encuentro medida, porque cada bailarín es muy diferente y lo que sí está claro es que somos personas con una sensibilidad muy desarrollada. Creo que realmente nos afecta todo pero al igual que cuando interpretamos un papel determinado. Nuestra capacidad artística y técnica nos permite cambiar de registro e introducirnos en ciertos papeles y realmente meterte en la piel del personaje y llevarlo al extremo y otras tantas cosas más; tenemos la capacidad para que en nuestra vida, inestable en muchos aspectos, ese tipo de cosas las termines asimilando como algo normal.

P.- ¿Cuáles son los oscuros objetos del deseo de los bailarines? Manías, fetiches, supersticiones, zapatos preferidos...
R.- Como bien me conoces, no soy una persona especialmente maniática ni tengo ningún amuleto que me acompañe ni adelanto un pie al otro; en realidad soy un poco más práctico para todo este tipo de cosas. Lo que sí es verdad es que me inundo muchísimo por la energía de los demás, sobre todo si es buena.Hay una cosita que me dejaba guardada y es que nunca puedo ver unas botas encima de la mesa de camerino, fíjate tú...

P.- Si no hubieras sido bailarín, ¿qué hubieras sido?
R.- Pues al no haber sido bailarín… hubiese sido bailarín (risas). La verdad es que no me hubiese planteado otra profesión, desde muy temprana edad tuve claro cuál sería mi vida.

P.- Los jóvenes siguen y admiran a los concursantes de Operación Triunfo, Fama, Factor X, Tú si que vales, Circus,... y crecen con la sensación de que esto del espectáculo es fácil, ¿realmente lo es?
R.- Los jóvenes pueden ver una micro realidad, pero, en base, eso no es el trabajo de un artista.

P.- ¿Qué consejos darías a un quinceañero que quiera seguir tus pasos?
R.- Respeto y amor a la danza, y a los que nos la trasmiten.

P.- Háblame de tus años en Madrid, háblame de ti, de tu soledad... háblame sobre todo, de lo de fuera de la profesión: las amistades perdidas, las encontradas, los amores, las ilusiones, las noches de insomnio. ¡Madre mía, lo que te pido!
R.- Hablarte de mí me llevaría horas, ya que somos un animal complejo (risas). Fuera de los escenarios la vida es muy similar a la de cualquier persona, aunque hay que matizar algunos detalles. En las profesiones artísticas te cruzas con miles de personas con las que tienes unos lazos de conexión muy fuertes, ya que se trabaja mucho con la energía que la otra persona te transmite en escena, en un ensayo, etc. Pero sí es verdad que todo es en cortas temporadas y, desgraciadamente, la mayoría de los bailarines en España no podemos mantenernos en una compañía fijos -durante un largo periodo de tiempo-, porque si eso pretendiésemos no podríamos vivir.
Pero siempre estará esa gente fija, que conoces en otros lugares y también dentro de la danza, que estarán para toda la vida. La amistad es eterna y pienso sinceramente que al no tenerlos cada día cerca de mí la valoro muchísimo y disfruto intensamente de los pocos y muy buenos ratos en que podemos estar juntos.
En alusión a las ilusiones y proyectos tengo mil, y lo bueno es que cada día me levanto con uno (risas). Eso también tiene que ver con que a mi corta edad no todo puede ser disciplina y seriedad ya que en mi vida también hay un punto muy divertido. Ahora, algo que tengo claro, es que poco a poco todas mis metas se cumplen y se cumplirán.

P.- Y ahora sueña, sueña en voz alta y cuéntame qué deseas para tu futuro.
R.- Para el futuro deseo seguir tan feliz como en este momento y ver cumplir, alguno de esos proyectitos de los que hablaba antes.